segunda-feira, 24 de novembro de 2014

Cámara

Hay demasiada gente, demasiadas miradas, demasiados gestos. El mundo necesita de una cámara capaz de registrar todos los rostros antes que estés se escapen, se marchen de este mundo. Últimamente me acuerdo, más de lo normal de mi abuelo, un ser qué a lo mejor no vivió como si la vida fuese una obra de arte, pero con sus tímidas pinceladas pudo tornar más bello mi mundo. Hay veces que me concentro y intento volver a ver su dulce mirada, como si el siguiese  aquí conmigo, como si nunca se hubiese ido. Y es que de vez en cuando hay pinceladas de hombres y mujeres que quedan grabadas a fuego en esta realidad tan extraña para que conste que ellos pasaron por aquí para ser eternos.

Sem comentários:

Enviar um comentário