terça-feira, 25 de novembro de 2014

Pouco importa...

Pouco importa a ideia que fica. Pouco importa a marca do vinho que se bebeu, ou a quem pedimos tabaco. Não valerá a pena, marcar horas sem se ter partido. Escusado serão as promessas em tempo que ainda não chegou. Muito mais fazer tabelas de medos, com viagens de volta e com descontos para falidos. Vamos ser ingénuos, perdendo o jeito de falar de ver de pensar. Assim tudo é branco, sem forma, sem cor - mas chamem-nos a nós artistas, que nós pintaremos a mona lisa dos nossos sonhos, e só aí veremos o rácio do nosso atordoado caminho. Quanto ao fumo que ficou na sala…? Deixem-no estar, pode ser que alguém se aperceba que passamos por aqui… 

Juventud

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.



Mario Benedetti

segunda-feira, 24 de novembro de 2014

Cámara

Hay demasiada gente, demasiadas miradas, demasiados gestos. El mundo necesita de una cámara capaz de registrar todos los rostros antes que estés se escapen, se marchen de este mundo. Últimamente me acuerdo, más de lo normal de mi abuelo, un ser qué a lo mejor no vivió como si la vida fuese una obra de arte, pero con sus tímidas pinceladas pudo tornar más bello mi mundo. Hay veces que me concentro y intento volver a ver su dulce mirada, como si el siguiese  aquí conmigo, como si nunca se hubiese ido. Y es que de vez en cuando hay pinceladas de hombres y mujeres que quedan grabadas a fuego en esta realidad tan extraña para que conste que ellos pasaron por aquí para ser eternos.

terça-feira, 11 de novembro de 2014

¿Por qué quiero ser periodista?

Desde que existo que me acuerdo de querer ser periodista. En el Colegio, cuando la profesora me preguntaba que quería ser, yo siempre contestaba asertivamente lo mismo. Sin embargo, esa ausencia  de dudas relativamente a lo qué pretendía hacer de mi vida, no fue suficiente para seguir ese sueño. Entré en otra carrera y pasados tres años, cansada de auto-negar mi verdadera voluntad, salí del armario y me rendí definitivamente a lo que yo creo ser mi verdadera vocación. Al final, ¿por qué quiero yo ser periodista? En primer lugar, porque tengo una enorme curiosidad  relativamente a lo que me rodea. Me gusta saber más sobre casi todo y me apasiona la idea de poder transmitirlo a los demás, y como periodista podré ganar credibilidad y estatuto para poder hacerlo profesionalmente. A pesar de mi curiosidad y mi sed de conocimiento, me gusta escribir y comunicarme narrativamente. Descubrir y difundir la verdad es, sobre mi punto de vista, una tarea tan noble como motivadora. La idea de relacionarme no solo con factos, pero también con personas me causa interés, ya que creo que detrás de cada uno siempre puede haber una buena historia. Ambiciono un día, que hoy ya no me parece tan lejano como hace unos años, poder entrevistar figuras del panorama nacional e internacional. Me entusiasma saber qué podré estar haciendo un directo en cualquier parte del mundo, en el corazón de un  acontecimiento internacionalmente importante. Me gusta la responsabilidad que esta profesión comporta y la agilidad que los periodistas deben tener. Trabajar sobre presión y dislocarme para donde sea necesario no me asusta. Por último, me agrada  saber que, siendo periodista, viviré mi contemporaneidad plenamente consciente de lo que se pasa a mí alrededor, estando siempre actualizada.Sobretodo sé, que trabajando en periodismo, me sentiré realizada y creo que esta  es de las certezas más fuertes que tengo en esta vida. El buen periodista tiene en común con el filósofo que busca la verdad, y que comprende que esa verdad debe ser contada. Sin periodismo no hay conocimiento de lo que sucede, y sin conocimiento no hay libertad.

Sara Alves Fevereiro